El nuevo procedimiento de concesión de patentes

Carlos Sánchez López |  25 julio, 2015 |  Propiedad intelectual |  7 minutos

Hoy se acaba de publicar la nueva Ley 24/2015, de 24 de julio, de Patentes, que viene a sustituir a la antigua norma de 20 de marzo de 1986, con casi treinta años a sus espaldas. Para permitir que todos los agentes implicados tengan tiempo para conocer la norma y poder adaptarse a ella, se ha establecido un período de vacatio legis que durará hasta el 1 de abril de 2017, fecha en la que entrará en vigor. Analizaré aquí el nuevo procedimiento de concesión de patentes, como parte de una serie de entradas que traten otros aspectos de la nueva Ley.

Una de las principales novedades que la nueva Ley de Patentes incorpora, y que supone el objeto de esta entrada, es la modificación del sistema de concesión de las patentes. Uno de los problemas más importantes de cualquier sistema de concesión es como verificar que se cumplen los requisitos que establece la ley –novedad, actividad inventiva y aplicación industrial-. A este respecto, existen básicamente dos opciones: que la Administración se encargue de verificar que los requisitos concurren, con el consiguiente coste y trabajo necesario para ello; o no verificar más que los requisitos formales, dejando para un eventual proceso judicial la decisión última de si la patente cumple o no con los requisitos. La mayoría de los países de nuestro entorno han optado por el primero, siendo el segundo claramente minoritario hoy en día.

Los antiguos procedimientos de concesión a la carta españoles

En nuestro país, con el anterior Estatuto de la Propiedad Industrial, se optaba por un sistema en el que se confiaba en las manifestaciones del solicitante, verificándose únicamente los requisitos formales pero nunca los de fondo. Con la Ley de 1986 se mantuvo este sistema de forma transitorio, aunque fue posteriormente eliminado y sustituido por el denominado procedimiento general de concesión, en el que se verificaban los requisitos formales, y los de patentabilidad con excepción de los de novedad y actividad inventiva, salvo que careciera de novedad de manera manifiesta y notoria. Tras ello, se realizaba por el Registro de la Propiedad Industrial, a petición del solicitante, un informe sobre el estado de la técnica basado en las reivindicaciones de la patente y teniendo en cuenta su descripción y sus dibujos. En ese momento se publicaba la solicitud y se abría un plazo para que cualquiera pudiera presentar las observaciones que estimasen oportunas al respecto. En último lugar, y con independencia del contenido del informe o de las observaciones realizadas, se concedía la patente solicitada, sin perjuicio de tercero y sin garantía del Estado. Esto daba lugar a las llamadas patentes débiles, que estaban muy expuestas a su posterior ataque por la vía de la nulidad.

Algunos años después se introdujo un nuevo procedimiento, al principio limitado al sector de la alimentación y, posteriormente, ampliado al resto de sectores. A este nuevo procedimiento, denominado procedimiento con examen previo, se podía optar de forma opcional tras la publicación del informe sobre el estado de la técnica, en el que la Oficina Española de Patentes y Marcas (OEPM) examinaba la novedad y la actividad inventiva del objeto de la patente, además de permitir un trámite de oposición a la patente para terceros. Si del examen no resultaban objeciones se concedía la patente, correspondiendo a la OEPM decidir sobre las oposiciones que se hubiesen formulado. Este procedimiento, que daba lugar a las patentes fuertes, aportaba una mayor seguridad jurídica en lo relativo a la validez de las patentes al haber sido verificada en profundidad por la Administración, aunque igualmente siempre se concedían sin perjuicio de tercero y sin garantía del Estado.

El nuevo procedimiento de concesión de patentes

La nueva Ley elimina estos dos procedimientos a la carta e incorpora un único procedimiento, denominado simplemente procedimiento de concesión. La intención del legislador es, de acuerdo a la exposición de motivos de la norma, facilitar la obtención rápida de títulos sólidos para los innovadores españoles. Establece, por tanto, un sistema más simple y ágil que verifique de forma previa la novedad y la actividad inventiva de la invención.

¿Cómo obtener una patente?
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El procedimiento comenzará con la presentación de una solicitud de patente ante la OEPM. En la solicitud se debe indicar una descripción de la invención, una o varias reivindicaciones, los dibujos a los que se refieran la descripción o las reivindicaciones, y un resumen de la invención. La presentación de una solicitud requerirá del abono de las tasas correspondientes.

La primera fase del procedimiento es un examen de oficio en el que la OEPM verificará que el objeto de la solicitud no esté manifiestamente y en su totalidad excluído de la patentabilidad, y que se cumplen con todos los requisitos formales de la solicitud y los relativos a la representación y a la reivindicación de prioridad, en su caso. Los requisitos formales deberán ser subsanados, pero no impedirán que el procedimiento continúe, salvo que su gravedad haga inviable la continuación.

La segunda fase es la elaboración por la OEPM de un informe sobre el estado de la técnica y de una opinión escrita. La opinión escrita, por su parte, contendrá las observaciones y objeciones del examinador. La realización del informe tras la presentación de la solicitud acelera el procedimiento al permitir una rápida búsqueda de antecedentes de cara a fases posteriores, además de aportar al solicitante una importante información para el caso de que decidiese modificar su solicitud, retirarla, o bien extenderla a otros países.

La tercera fase consiste en la publicación de la solicitud de patente acompañada del informe sobre el estado de la técnica. Esta fase tendrá lugar transcurridos dieciocho meses desde la presentación de la solicitud y siempre que se haya superado el examen de oficio, si bien a petición del solicitante podrá realizarse la publicación antes de ese plazo. En este momento se abre una especie de procedimiento paralelo en el que los terceros podrán formular observaciones debidamente razonadas y documentadas sobre la patentabilidad de la invención, que no interrumpirá la tramitación del procedimiento principal.

La cuarta fase es la realización por la OPEM de un examen sustantivo, destinado a comprobar si la solicitud de patente y su invención cumplen con los requisitos formales, técnicos y de patentabilidad. Esta fase se iniciará a petición del solicitante, petición que podrá formular desde el momento de depósito de la solicitud y hasta los tres meses posteriores a la publicación del informe sobtre el estado de la técnico, pues transcurrido dicho plazo sin haberse solicitado la realización del examen sustantivo se entenderá que la solicitud de patente ha sido retirada. Junto con la petición de examen sustantivo el solicitante podrá presentar las observaciones que estime oportunas al informe, a la opinión escrita, y a las observaciones de terceros. También podrá modificar las reivindicaciones y los restantes documentos de su solicitud.

Cumplidos todos los trámites, y si del examen no se revela la falta de ningún requisito que lo impida, la OEPM concederá la patente solicitada. El nuevo procedimiento da lugar, por tanto, a patentes fuertes.La concesión de la patente se anunciará en el Boletín Oficial de la Propiedad Industrial, poniendo a disposición del público los documentos obrantes en el expediente de la patente concedida, y se editará un folleto de la patente.

El antiguo trámite de oposiciones sigue existiendo, aunque se convierte en un trámite ex post, que tiene lugar tras la concesión de la patente. En concreto, se permite que dentro de los seis meses siguientes a la publicación de la concesión cualquier persona se oponga e a la concesión cuando considere que la invención reivindicada no reúne alguno de los requisitos de patentabilidad; que su descripción no es lo suficientemente clara y completa para que un experto en la materia pueda ejecutarla; o que el objeto de la patente concedida excede del contenido de la solicitud tal como fue presentada. Ante esta oposición, el titular de la patente podrá efectuar alegaciones o incluso modificar sus reivindicaciones, y la OEPM decidirá lo pertinente. Todo esto sin perjuicio de un eventual procedimiento judicial de nulidad de patente, que podrá ejercitarse en cualquier momento durante la vigencia de la patente.