La autocartera en las sociedades de capital

Carlos Sánchez López |  14 febrero, 2015 |  Mercantil |  6 minutos

La autocartera es aquella situación en la que una sociedad posee sus propias acciones o participaciones o las de su sociedad dominante y, por tanto, es socia de sí misma. Se encuentra sometida a una normativa muy restrictiva ya que la autocartera supone poner en circulación acciones o participaciones sin una contraprestación externa a la sociedad, quiebra el principio de realidad del capital (pues no representan valor real), permite encubrir operaciones de disolución y permite a la sociedad intervenir en la determinación de su valor.

Aún así, la autocartera tiene una cierta utilidad en las sociedades, pues facilita llevar a cabo algunas operaciones societarias, permite emitir obligaciones financieras, facilita la selección de socios estratégicos y también su salida adquiriendo sus acciones, permite remunerar a trabajadores y directivos con acciones o participaciones, y facilita la adquisición de otras compañías reduciendo el valor de la sociedad a adquirir.

Se encuentra regulada en los artículos 134 a 158 de la Ley de Sociedades de Capital (LSC), con eventuales referencias a otros artículos para determinados casos.

La adquisición originaria en las sociedades limitadas y anónimas

La adquisición originaria es el supuesto en que la sociedad suscribe sus propias acciones o participaciones, que no estaban en circulación anteriormente. En el caso de las sociedades anónimas se encuentra totalmente prohibida, con la excepción de la asignación gratuita de nuevas acciones. La infracción de la prohibición convertirá a la sociedad en propietaria de sus acciones pero generará la obligación de los socios fundadores o administradores de desembolsar su importe. Además, deberán enajenarse en el plazo máximo de un año o ser amortizadas mediante una reducción del capital.

En el caso de las sociedades limitadas también se encuentra prohibida, siendo una prohibición más estricta pues la adquisición será nula de pleno derecho. Esto supone que ni siquiera le será de aplicación el régimen que se acaba de exponer para las sociedades anónimas.

La adquisición derivativa en las sociedades limitadas

La adquisición derivativa es el supuesto en que la sociedad adquiere sus propias acciones o participaciones cuando ya estaban en circulación. Se encuentra permitida en algunos supuestos, con sometimiento a unas limitaciones cuantitativas.

En el caso de las sociedades limitaciones la adquisición derivativa estará permitida en los siguientes casos:

  1. Cuando formen parte de un patrimonio adquirido a título universal, sean adquiridas a título gratuito, o como consecuencia de una adjudicación judicial para satisfacer un crédito de la sociedad contra el titular de las mismas.
  2. Cuando las participaciones propias se adquieran en ejecución de un acuerdo de reducción del capital adoptado por la junta general.
  3. Cuando las participaciones propias se adquieran dentro del procedimiento de transmisión forzosa previsto en el artículo 109.3 LSC.
  4. Cuando la adquisición haya sido autorizada por la junta general, se efectúe con cargo a beneficios o reservas de libre disposición y tenga por objeto participaciones de un socio separado o excluido de la sociedad, participaciones que se adquieran como consecuencia de la aplicación de una cláusula restrictiva de la transmisión de las mismas, o participaciones transmitidas mortis causa.

Cuando la sociedad limitada adquiera sus participaciones de esta manera surgirá la obligación de amortizarlas o enajenarlas en el plazo máximo de tres años, y si se trata de acciones o participaciones de la sociedad dominante, en el plazo máximo de un año. Si como consecuencia de esta obligación existen devoluciones de aportaciones a los socios éstos responderán solidariamente de las deudas anteriores resultando de aplicación el régimen establecido en el artículo 331 LSC. Si no existen, se deberá dotar una reserva indisponible durante cinco años por el valor de las participaciones, salvo que se hubieren satisfecho todas las deudas.

Cuando las participaciones no fuesen enajenadas en los plazos legales, surgirá la obligación de amortizarlas y reducir el capital social. Si no se adoptase el acuerdo, los administradores deberán instar la resolución judicial. Cualquier interesado podrá instarlo también en caso de falta de acuerdo o inactividad de los administradores. Y la adquisición derivativa que se produzca fuera de los supuestos expresados será nula de pleno derecho.

La adquisición derivativa en las sociedades anónimas

En el caso de las sociedades anónimas, la adquisición derivativa puede dividirse en supuestos de libre adquisición y supuestos de adquisición condicionada. Los supuestos de libre adquisición son aquellos que no requieren acuerdo específico de la junta general, pues la autocartera se genera de forma derivada respecto de otro negocio jurídico, y engloban los siguientes casos:

  1. Cuando las acciones propias se adquieran en ejecución de un acuerdo de reducción del capital adoptado por la junta general de la sociedad.
  2. Cuando las participaciones o acciones formen parte de un patrimonio adquirido a título universal.
  3. Cuando las participaciones o las acciones que estén íntegramente liberadas sean adquiridas a título gratuito.
  4. Cuando las participaciones o las acciones íntegramente liberadas se adquieran como consecuencia de una adjudicación judicial para satisfacer un crédito de la sociedad frente a su titular.

En estos supuestos se permitirá tener las acciones en autocartera indefinidamente siempre y cuando no superen un 20% del capital social en el caso de las sociedades no cotizadas, o de un 10% en el caso de las sociedades cotizadas. Superados esos porcentajes, deberán ser enajenadas o amortizadas en el plazo máximo de tres años, transcurridos los cuáles les será de aplicación el régimen de la adquisición originaria.

Juntos con los supuestos expresados, la sociedad anónima también puede adquirir acciones bajo los supuestos de adquisición condicionada. Se exige que la adquisición haya sido autorizada mediante acuerdo de la junta general, que deberá establecer las modalidades de la adquisición, el número máximo de participaciones o de acciones a adquirir, el contravalor mínimo y máximo cuando la adquisición sea onerosa, y la duración de la autorización, que no podrá exceder de cinco años. En su caso deberá indicarse si la autorización se concede dentro de un plan de remuneración de administradores o trabajadores.

Para poder proceder a la adquisición el patrimonio neto no podrá ser inferior al capital social y a las reservas no disponibles, es decir, deben tenerse reservas libres que cubran el valor de las acciones adquiridas las cuales serán empleadas en la adquisición. Los límites serán, al igual que en los supuestos de libre adquisición, de un total de acciones en autocartera del 20% del capital social en las sociedades no cotizadas y de un 10% en el caso de las sociedades cotizadas.

Régimen de las acciones y participaciones en autocartera

Cuando una sociedad limitada haya adquirido sus propias participaciones o las acciones o participaciones de su sociedad dominante se suspenderán todos los derechos de esas acciones o participaciones, tanto económicos, como de voto y políticos. Se deberá establecer una reserva indisponible equivalente al valor de las acciones o participaciones adquiridas.

En el caso de la sociedad anónima, se suspenderán los derechos de voto y políticos. En cuanto a los económicos, se atribuirán de forma proporcional a los socios, con la excepción del supuesto de asignación gratuita de nuevas acciones. Las acciones propias, no obstante, seguirán computando a los efectos de quórum de constitución y de adopción de acuerdos.

Se deberá dotar una reserva indisponible por el valor de las participaciones o acciones de la sociedad dominante. Y se mencionarán en el informe de gestión los motivos de las adquisiciones y enajenaciones de autocartera, su número y valor, la contraprestación en su caso, y el número y valor de las conservadas en autocartera.